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Geología, litología, formas de relieve

Las características geográficas generales de la provincia de Soria y del Marquesado de Berlanga, vienen influidas por el Sistema Ibérico y por la cercanía del Sistema Central. El conjunto de macizos de origen variado que constituye el Sistsema Ibérico, hace de él una especie de reborde complejo de la Meseta, muy ancho y de escasa altura en relación a las tierras meseteñas. En su interior, la erosión ha propiciado la conversión de las cimas de las montañas en parameras, la sedimentación de gran parte de materiales de litologías muy varias en áreas bajas y la formación de la red fluvial actual.

Los procesos asociados a la orogenia alpina y sus reajustes más modernos son los que configuraron el relieve actual de la provincia, habiendo sido determinado por una fuerza de compresión perpendicular al Ebro y dirigida hacia el interior de la Meseta que produjo deformaciones diversas, según la mayor o menor rigidez de los materiales preexistentes. En nuestra comarca, esta compresión dio lugar a una franja hundida, rellena de sedimentos modernos, que recorre el Duero desde Almazán, y a una franja levantada, que comprende la serie de parameras que ocupan el borde de la provincia con las de Guadalajara y Segoriva.

La gran variedad del medio físico de la provincia, así como la complejidad que se deriva del relativo aplanamiento del Sistema Ibérico, obliga a la división de las tierras -para su mejor estudio- en unidades de relieve con condiciones geológicas y geomorfológicas parecidas.

La comarca del Marquesado de Berlanga, por sus características bien diferenciadas, se engloba en distintas unidades morfoestructurales. Una parte de sus tierras, las enclavadas al sur de la comarca, se sitúan en el entronque del Sistema Central con el Sistema Ibérico, a lo largo del borde con la provincia de Guadalajara, siendo parameras calizas las que configuran su paisaje.

Otra parte de la comarca, la que comprende las tierras ribereñas del río Escalote, presenta páramos calcáreos adosados a las parameras del sur, con variedad de materiales sedimentarios, resultantes de los aportes de la erosión.

La parte de la comarca aledaña al Duero, donde se encuentra Berlanga, pertenece a una unidad morfoestructural muy particular, pues tiene unas características que la diferencian de la franja sedimentaria del citado río. La energía del Sistema Central afecta a esta zona, contribuyendo al mayor levantamiento del entronque ibérico e influyendo en el menor hunidimiento del cauce del Duero a su paso por ella, ocasionando que, junto a los sedimentos modernos, exista un substrato de calizas cretácicas poco profundo, que afecta al relieve superficial y emerge frecuentemente con elevaciones denominadas "pedrizas".

Estas "pedrizas" o haces de pliegues, que emergen sesgando el curso del Duero, consituyen manifestaciones estructurales emanadas del borde sur, con un claro sentido tectónico de umbral. Se trata de breves cúpulas resistentes a la erosión, que en algún caso, como en Berlanga, adquieren un tamaño significativo. Son de coloración clara y contorno redondeado.

La zona de Bayubas, en la margen derecha del Duero, presenta una serie de "pedrizas" entre las cuáles retienen una fuerte concentración de sedimentos silíceos que favorece la existencia de importantes pinares resineros.

Otras formas de relieve abundantes de la comarca son las hoces, que aparecen cortando las estructuras sedimentarias del Mesozoico. Destaca la hoz del Escalote a su paso por Berlanga, río que atraviesa las "pedrizas" donde está enclavado el Castillo y la del denominado cerro del Coborrón, adaptando su curso a las mismas. Lugares de la comarca donde también se localizan hoces, hocinos o cañones son: La Riba de Escalote, Caltojar, Lumías y Aguilera.

La provincia en general está recubierta por un conjunto de rocas sedimentarias de diversa cronología y escasos componentes metamórficos. En esta comarca, salvo en el borde sur, donde se encuentran algunos afloramientos de depósitos marinos, la mayor parte de ella está cubierta de sedimentos continentales, compuestos principalmente por aluviones en general -calcáreos o siliceos- depósitos de terraza, fondes de valle, glacis, ladera y por margas continentales, alternando con calizas lacustres.

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Altitudes y pendientes

La provincia de Soria ocupa uno de los primeros lugares del conjunto nacional en cuanto a altitud media de su territorio: en torno a 1.100 m. Esta destacada altitud se debe al relieve montañoso del borde ibérico y a la amplitud de las elevadas áreas llanas intramontanas.

La comarca del Marquesado de Berlanga participa en esta altitud media provincial con zonas que van desde las altas riberas del Duero, Escalote y Talegones, entre 900 y 1.100 metros de altitud, hasta la zona del borde del Sistema Ibérico colindante con la provincia de Guadalajara, de altitudes superiores a los 1.200 m., pasando por los 1.000 m. de los pinares de Bayubas o la altitud de la zona intermedia, que oscila entre los 1.000 y 1.100 metros.

La comarca es uan sucesión de altas riberas, páramos y parameras, bordeadas estas últimas por sierras rebajadas o de cumbres aplanadas.

La comarca está orientada totalmente hacia el Duero, en sentido Noroeste, con desniveles o pendientes discretos, que pueden estimarse en unos valores máximos de 300 m.

ALTITUD DE NUCLEOS URBANOS
Bayubas de Abajo
Bayubas de Arriba
Berlanga de Duero
Bordecorex
Brías
Cabreriza
Casillas
Caltojar
Ciruela
Morales
Aguilera
921 m.
960 m.
934 m.
991 m.
1.126 m.
1.043 m.
954 m.
971 m.
937 m.
912 m.
930 m.
Rebollo de Duero
Tajueco
Abanco
Alaló
Arenillas
Barcones
Lumías
Rello
La Riba de Escalote
Paones
Andaluza
926 m.
931 m.
1.138 m.
1.094 m.
1.100 m.
1.099 m.
1.080 m.
1.088 m.
1.029 m.
1.030 m.
919 m.
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Clima

Todo el conjunto de la comarca podemos englobarlo dentro del tipo de clima mediterráneo, degradado por la altura y la interioridad de la zona, temperaturas propias de tierras de altiplanicie, aunque las diferentes altitudes y precipitaciones permiten establecer divisiones desde el punto de vista climático.

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Temperaturas

La influencia que la altitud tiene sobre la temperatura hace que en la comarca haya zonas con diferencias apreciables:

Zona relativamente fría es la que comprende las altas parameras del sur, más fría cuanto más nos acercamos al reborde montañoso del Sistema Ibérico. La tempertura media anual está entre 8 y 9 grados.

Los terrenos más cercanos al Duero, disfrutan de unas características térmicas que se pueden considerar como intermedias, dentro de la provincia, con una temperatura media anual en torno a los 9 - 10° C, siendo la media del mes más frío de 1 a 2,5° C y la del mes más cálido próxima a 17 - 19° C. Los días continuos sin helada oscilan entre los 120 a 140.

Los inviernos son largos y fríos, propios de las altiplanicies intramontanas, con temperaturas que llegan a estar por debajo de los -10° C. Los valores por debajo de los 0° empiezan a registrarse en el mes de Octubre, prolongándose esta circunstancia hasta Mayo.

El verano es corto y suave, debido en gran parte a la protección que de los calores de la Meseta realizan los bordes montañosos, que además facilitan la formación de brisas. La elevada irradiación nocturno origina considerables diferencias de temperaturas entre el día (se pueden alcanzar los 30° C) y la noche.

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Vientos

Los únicos datos sobre vientos que se tienen, en toda la provincia, son los recogidos por el observatorio de Soria capital, aunque consideramos que son extrapolables a la comarca:

Los vientos dominantes son los del Oeste y Norte (cierzo), con una frecuencia cercana al 15% cada uno. A continuación les siguen los del Sur y Suroeste, ambos con el 10% aproximadamente, siendo poco significativos los del Sureste y Este. La frecuencia de calmas es del 37%.

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Precipitaciones

También por las precipitaciones se distinguen, en lo que venimos denominando Marquesado de Berlanga o comarca de Berlanga, diferentes zonas, en base a las lluvias caídas. Por las diferentes precipitaciones que se dan en la comarca, podemos clasificar a sus pueblos en los siguientes grupos:

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Hidrografía

Toda la comarca pertenece a la cuerca del Duero, principal arteria de la red hidrográfica provincial. El río duero recorre la franja sedimentaria de la comarca, adaptando su cruso al relieve determinado por las "pedrizas", esquivándolas o perforándolas, según tramos, manteniendo una pendiente suave, que no llega al uno por mil.

Atraviesan la comarca los ríos Escalore (que recibe al Torete o Bordecorex) y el Retortillo-Talegones. Estos dos ríos, nacidos en el borde montañoso del sur de la provincia, mantienen en sus orígenes características de montaña, con fuerte pendiente, suavizando posteriormente sus cursos hasta la desembocadura en el Duero. Tanto el Escalote como el Talegones, a lo largo de su recorrido, atraviesan "pedrizas", formando hoces, hocinos y cañones de bella configuración. Completan la red hicrográfica de la zonas los ríos Bayubas y Andaluz.

Sin tener en cuenta el Duero, que tiene un régimen relativamente regular, al estar controlado su caudal por los embalses de la cabecera, el resto de los ríos de la comarca registran crecidas y estiajes, con marcadas variaciones estacionales.

El aprovechamiento de sus aguas se realiza primordialmente para el riego de las tierras ribereñas y en tiempos pasados albergaban un buen número de truchas y cangrejos.

La mayoría de los pueblos obtienen del subsuelo las aguas para el abastecimiento de su población. La composición de estas aguas subterráneas es abundante en cal, por razones obvias de su localización, en suelos calizos.

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Vegetación

Las especies más importantes y características de la comarca son: El pino negral o resinero, presente en los pinares de Bayubas, en zonas de Berlanga y en la parte cercana a la Sierra de Pela.

La encina, en la zona de los páramos y parameras calcáreas, siendo un árbol profundamente afectado por la deforestación. La degradación de las áreas de vegetación de la encina ha producido un empogrecimiento de la especie, apareciendo la carrasca y la coscoja. En el sotobosque de estas especies abundan la gayuba y los enebros, así como las plantas de matorral: romero, tomillo y espliego.

El quejigo, en áreas coincidentes con la encina, destacando su abundancia en el páramo de Bordecorex.

La sabina, en parte de las parameras del sur y contendencia a reforestar espontáneamente los terrenos ya no cultivados que antes fueron encinares. La vegetación natural de ribera, en estrechas franjas entre el agua y las tierras de cultivo o las choperas, que últimamente han proliferado a orillas de los ríos.

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